Ingredientes
1 cebolla
1 taza de harina
3 cucharaditas de harina de maiz (maizena)
Sal
Pimienta
Ajo en polvo
1 taza de pan rallado (en esta ocasión, variedad con ajo y perejil)
1 huevo (aunque a mi al final me hizo falta otro)
Preparación
Lo primero que haremos será preparar los 3 recipientes para hacer nuestra “cadena de montaje”. En un recipiente o en un plato hondo bate el huevo. En otro recipiente echa el pan rallado. Y en el tercero haz una mezcla con la harina, la maicena, la sal, la pimienta y el ajo en polvo (también puedes echar otras especias como paprika o cayena, o incluso curry, para darle un toque especial a tus aritos)
Con los tres recipientes preparados, pelamos y cortamos la cebolla transversalmente de forma que queden aros de más o menos un centímetro de ancho.
Empezamos con el montaje: de uno en uno, vamos pasando cada aro primero por el huevo batido, luego por la harina, nuevamente por el huevo y finalmente por el pan rallado. Los vamos reservando en una fuente para luego freirlos a la vez en una o dos tandas como mucho. Esto es lo más rollo de la receta, pero luego el resultado merece la pena.
Cuando los tenemos todos bien rebozados y empanados tenemos dos opciones: o los freímos en abundante aceite caliente o los hacemos al horno sin grasas extra.
Para hacerlos así, precalienta el horno y cuando esté caliente mete los aros separados entre sí, que no se amontonen, pulveriza con un spray un poco de aceite por encima y hornea a 180º durante unos 20 minutos. En el horno también quedan muy ricos y muy crujientes, eso sí, no quedan tan doraditos ni tan lindos a la vista.
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