Querido “ex” Teo:
Vuelvo a coger mi portátil y me pongo a escribir una carta para explicarte mis últimas aventuras ya que no te puedo visitar en persona por ahora. Pero te prometo que pronto te haré una visita. Lo estoy deseando. Me apenó mucho que al final no pudieses venir a los Oscar conmigo. Otra vez será. Aún me estoy recuperando de la resaca de los Oscar. No sabes lo que te perdiste. La fiesta de Vanity Fair fue, como siempre, lo más de lo más.
¿Te acuerdas que TE HABLE DE MI VESTIDO?. Pues te alegrará saber que Kate Winslet se me acercó con el Oscar en la mano y dejo caer unas bonitas palabras, ¿qué te parece?. Dijo algo así como: “Nunca había visto un vestido igual”
El lunes me dediqué a dormir, que buena falta me hacía y el martes decidí abrir mis horizontes y conocer mejor la ciudad y los alrededores. Así que compré un mapa de la ciudad y lo coloqué con chinchetas de colores en la pared, por encima de la cama del hotel. Después cogí unas banderas rojas y las coloqué estratégicamente. ¿Eres capaz de adivinar que estuve marcando?. ¿No?. Pues restaurantes. ¿Y de qué restaurantes estoy hablando?. De los restaurantes propiedad de alguno de los actores y actrices que pueblan Hollywood y sus alrededores.
Una vez organizada mi ruta de investigación, dejé el hotel y me dirigí hacia el famoso Paseo de la Fama, donde se encuentra el Restaurante “Beso’s”, propiedad de la mujer desesperada Eva Longoria. Si alguna vez quieres ir, debes saber que lo puedes encontrar entre las estrellas de Elizabeth Taylor y Lassie.
Entré y pedí el plato del día. Su cocina es una fusión entre el mundo latino, el Oriente Medio y el Mediterráneo. Me trajeron una paella, bistec y una ensalada con pan árabe. Me lo comí todo y seguí mi ruta gastronómica.
Pero como dicen que aquí hacen buenos cócteles, no iba a hacer el viaje en balde, así que me senté a la barra y pedí la especialidad de la casa: el martini de manzana. ¡Buenísimo!
Teo, también te cuento otro chismorreo. Este local es famoso por una pelea que se organizó en 1997 entre Tarantino y el productor Don Murphy. Por lo que me han contado, Tarantino no estaba muy contento con un libro escrito por Murphy así que le atacó en el restaurante. La policía intervino y se llevó a Tarantino al coche patrulla y al poco fue puesto en libertad ya que primero Murphy decidió no presentar cargos aunque luego cambió de idea y lo acusó de asalto. El caso todavía está pendiente de resolución.
Después de dejar el “Ago” vi que era ya hora de la cena así que me fui “Kate Mantilini”, donde casi me pulí la paga pero también donde tuve la suerte de comer al lado de, nunca lo dirás, ¡¡¡Brad Pitt!!! (se me cae la baba de sólo recordarlo). Dicen que también era el restaurante favorito de Billy Wilder. ¡Cómo me hubiese gustado cruzar unas palabras con ese gran genio!
Volví al hotel, donde me tomé unos antiácidos y me metí en la cama con dolor de estómago. ¡Tanto comer no es bueno!
Bueno, Teo me despido de ti, un amigo me esta esperando para una sesión de tatuajes. Te mantendré informado de mis aventuras y desventuras.
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